....Un buen día, cuanto consideré que el libro estaba finalizado, me di cuenta de que no era un libro por capítulos, como tal, sino que se trataba de tres libros en uno, y más que libros eran textos que pudieran parecer codificados, no podía definirse un orden, en cambio cuando lo leías, no había sentido de caos, de ahí que decidiera llamarlo El Triple Códice de la Rosa – Estrella de Navegantes. El subtítulo surgió por el sentimiento que produce la lectura de los diferentes episodios, que parecen conducirte hacia un lugar, como lo hace la Estrella Polar cuando se convierte en guía de un navegante que cruza un inhóspito mar.

Debido quizás a lo esotérico de este libro a mis propias limitaciones de adulto, todavía no me he decidió a editarlo para que sea disfrutado por aquellos que se atrevan a cruzar ese mar de emociones humanas que nos unen a todos por la simple condición de ser humanos. Estoy segura que algún día cruzaré el límite y me decidiré a darlo a la luz, pero ese día aún no ha llegado.

Aunque la vida de un escritor parezca algo oculta y solitaria, que así es, tiene la virtud de enriquecerse todos los días de sus propias creaciones, las cuales giran con tesón buscando ser expresadas con todo el entusiasmo y en toda su extensión. Eso provoca que en la mente del escritor, se hallen en suspensión infinidad de ideas preparadas para ser proyectadas en el papel. La mejor cualidad de un escritor es la paciencia, es esencial tenerla para poder soportar con alegría los largos días, semanas, meses e incluso años que transcurren hasta poder sacar a la luz sus textos. Aunque una obra se encuentre parada y en espera en un cajón especial de la mesa de trabajo, otras se siguen forjando y abriendo paso al mismo tiempo.

Así puedo compartir con vosotros que otras obras siguen también esperando en ese mágico cajón, son:

trayectoria y trabajos

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